Estudiar en Francia puede significar mucho más de lo que creés

 
Daher Salim, Argentina
 BECARIO BEC.AR

Estudiar en Francia puede significar mucho más de lo que creés. El primer motivo más que evidente es el académico o profesional. Como ya sabrás es uno de los países más avanzados en términos de ciencia y tecnología, además de ser la cuna de tantos íconos del arte y literatura. En mi caso estudié en la Universidad de Nice-Sophia Antipolis, realicé un master en "Procesamiento Digital de Señales para la salud, telecomunicaciones, imágenes y multimedia”, materia en la cual Francia es un país líder. Una vez finalizado el primer semestre de cursos tuve la oportunidad de realizar una pasantía en una empresa de renombre internacional dedicada a la fabricación de semiconductores, trabajando en un proyecto de firmware para aplicaciones multimedia que resultó de gran interés para mí. Esto sin duda fue una experiencia profesional muy enriquecedora, que me permitió adquirir conocimientos tanto técnicos como de gestión, que hoy sigo aplicando en mi trabajo actual en Argentina.

Pero en mi opinión una experiencia en el exterior tiene aspectos mucho más importantes que el profesional. Esta vivencia aporta a la formación de uno mismo como persona. El hecho de vivir en un país con otras costumbres, otra historia y hasta otro idioma te aportarán conocimientos, vivencias y valores de forma inmensurable. Por mi parte, y como le habrá sucedido a la gran mayoría que haya realizado un intercambio similar, me asombra la cantidad de amigos que conocí durante este viaje, y más aún, todos de diferentes rincones del mundo. Con cada uno de ellos viví situaciones inolvidables, y tuve discusiones sumamente interesantes. Con todos ellos sigo en contacto, más allá de la distancia.

Otro punto no menor es la belleza de Francia, llena de paisajes hermosos, una arquitectura cargada de historia y muchos lugares impresionantes por conocer. Por mi parte viví en Niza, una joya del mediterráneo. Lugar donde los Alpes se chocan con el mar y forman un paisaje sin igual. Las tardes y noches de guitarra, mates y amigos en la playa fueron algo realmente especial.

Por estos motivos y muchos otros recomiendo a cualquier estudiante interesado en este tipo de intercambios a animarse a dar el paso decisivo para embarcarse en esta vivencia única.

Por último, quisiera compartir que esta experiencia me llevó también a conocer mejor a mi país, la Argentina. Lejos de una comparativa desventajosa, descubrí que se trata de un país lleno de potencial, ya sea académico, profesional, o humano; con mucho por descubrir, crear y disfrutar.