La Cité Internationale Universitaire de Paris...una Babel en la que se producen encuentros afortunados.

 
Melina, Argentina

Llegué a París en septiembre de 2012 para realizar un máster en Psicología gracias al programa de becas Master île-de-France. Actualmente curso el segundo año del máster de investigación en Psicopatología y psicoanálisis en la Universidad Paris Diderot - Paris 7, y soy pasante en un centro de atención a niños y adolescentes en una pequeña comuna de la Régión île-de-France, a una hora en tren de París. Mi decisión de venir a estudiar a Francia tuvo varias motivaciones: mi interés por el psicoanálisis francés y por la posibilidad de dialogar con autores que había leído en Buenos Aires, el deseo de mejorar mi nivel de francés y, por supuesto, de vivir en París, la ciudad más hermosa que conocí. Recuerdo mi alegría la primera mañana en la que desperté en Francia,  cuando me encontré pensando (aunque con cierta incredulidad) que el Sena, la île de la Cité, la Île Saint-Louis, el Louvre, el Marais, entre tantas otras cosas, iban a pasar a ser parte de mi cotidianidad. Al día de hoy esto me sigue asombrando. Pude igualmente aprovechar muchos fines de semana para conocer otras ciudades y pueblos franceses, y así ir descubriendo la diversidad de las regiones de este país.

Vivo en una residencia en la Cité Internationale Universitaire de Paris, predio en el que se alojan estudiantes e investigadores provenientes de todo el mundo. Tengo amigos de Grecia, México, Chile, Brasil, Madagascar, Argelia…Una Babel en la que se producen encuentros afortunados. Y una vez franqueadas las puertas de la Cité, se descubre que París es una ciudad multicultural (¡no hay más que escuchar la cantidad de lenguas habladas en el metro!). En el plano universitario esta situación se repite: en la formación que estoy realizando, por ejemplo, un alto porcentaje de los estudiantes son latinoamericanos. El intercambio con los compañeros se volvió en mi caso tan interesante como el que puedo tener con los profesores.

La oferta cultural de París es excelente, y descubrir las exposiciones organizadas por varios de sus museos se convirtió en una de mis actividades favoritas. En mi disciplina, además, son muy frecuentes los coloquios y las jornadas de estudio, y concurrir a ellos me permitió ampliar mi visión acerca de los debates actuales en el campo y realizar el contrapunto con la situación argentina.  Por otro lado, algo que me llamó la atención desde el comienzo es la calidad y calidad de las bibliotecas, incluso fuera del ámbito estrictamente académico: la red de bibliotecas “barriales” de París es ejemplar.

En cuanto a costumbres parisinas, rescato particularmente la de los “pique-niques” (que pueden llegar a altos grados de sofisticación culinaria), ya sea en alguno de los tantos parques de París, o a la vera del Sena. Los parisinos renacen cuando llega el buen tiempo, y los larguísimos días de verano se prestan especialmente para cenar al aire libre. Los espacios públicos son muy cuidados y apreciados.

A los que deseen en estudiar en Francia les recomendaría aprovechar el espacio de Campus France, una gran ayuda al momento de orientarse en el laberinto de oportunidades y convocatorias, así como de organizar la estadía. En mi caso (y creo que es el de muchos que se lanzan a esta experiencia), venir a París constituyó un punto de inflexión, de crecimiento y  de (auto) descubrimiento. Estudiar en el extranjero es una experiencia enriquecedora, sin dudas… y Francia, un lugar ideal para realizarla.